Pues eso árboles!
Esos grandes desconocidos que tenemos al lado de casa mismo, que con gran fortuna inundan nuestros parques y que con su sola presencia sanan. Esos a los que les debemos la vida, el oxigeno que respiramos. Esos que fueron de los primeros seres vivos en poblar la tierra que pisamos. Esos que nos alimentan con sus frutos y que nos cobijan del calor.
Este post va dedicado a ellos, a su magia, a las emociones que me generan, a esa energía que te recorre el cuerpo cuando los abrazas, y a ese sentimiento que te invade el alma cuando ves mecer sus hojas por el viento.
A los árboles, a los que amo con todo mi corazón y les estoy eternamente agradecida, les dedico estas humildes fotografías del maravilloso paisaje que nos bridan cuando alzamos la mirada al cielo. :*)
Todas ellas hechas durante mis paseos por las calles y parques de Madrid, según leí una vez, una de las ciudades europeas con más árboles.











